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Piedra de toque. Cristina Garrido

8 oct 2026
Piedra de toque. Cristina Garrido
Piedra de toque. Cristina Garrido

Cristina Garrido explora cómo se construye el valor de las cosas en Piedra de toque.

 

 

La exposición muestra por primera vez la relación entre la colección de arte de la Fundación Montemadrid y la historia del Monte de Piedad a través de obras de Dalí, Miró, Canogar o Equipo Crónica, guardadas durante décadas, junto a relojes, enseres, herramientas de tasación, documentos y otros objetos vinculados a la actividad del Monte de Piedad.

Piedra de toque parte de una idea: el valor de las cosas no es fijo ni está necesariamente en los objetos, sino que se construye a través de la mirada, el contexto y los sistemas que determinan qué se considera auténtico, valioso o legítimo. Cristina Garrido toma como prisma los mecanismos del Monte de Piedad —la tasación, el préstamo y la custodia— para ponerlos en relación con las formas en que se construye y se mide el valor del arte.

La Fundación Montemadrid tiene su origen en el Monte de Piedad, un vínculo que se remonta a 1702 y que continúa vigente en la actualidad. Durante más de tres siglos, los préstamos y empeños del Monte han formado parte de unas redes de solidaridad que han permitido atender las necesidades económicas de distintas generaciones. Hoy, los recursos generados por la actividad de El Monte se destinan íntegramente al desarrollo de la programación cultural y la obra social de la Fundación Montemadrid. Piedra de toque hace visible esta continuidad y recupera la historia de una institución que está en el origen de la Fundación.

Cristina Garrido, cuya relación con la Fundación Montemadrid se inició tras ser seleccionada por la convocatoria Generación 2015, desarrolla en Piedra de toque una investigación sobre su colección de arte. La exposición pone en diálogo obras de Joan Miró, José Ramón Amondarain, Sandra Gamarra, Pep Agut, Salvador Dalí y Martín Santos Yubero, entre otros, con herramientas reales de las tasadoras de El Monte de Piedad —piedras de toque, manuales de gemología, galgas y una caja de piedras preciosas auténticas y sintéticas—. A ellas se suman obras de Equipo Crónica, Chema Cobo y Rafael Canogar, un trabajo de la Real Fábrica de Tapices réplica de tres de los cartones de Francisco de Goya, además de maletas, cajas y otros bienes empeñados que conservan las huellas de quienes los dejaron como garantía. La muestra incorpora también procesos que normalmente permanecen fuera de la vista, como el mantenimiento de seis relojes históricos, que el relojero que se ocupa habitualmente de ellos pone en hora semanalmente. En este conjunto, dos obras ofrecen una mirada especialmente reveladora sobre lo relativo del valor: Paisaje surreal, de Salvador Dalí, una pintura de apenas cuatro centímetros y, sin embargo, de elevado valor económico; y Sin título (1973), de Joan Miró, donde la firma ocupa buena parte de la obra y convierte la autoría en un elemento central de su valor.

La propuesta adquiere un significado especial en La Casa Encendida, un edificio que durante décadas albergó una de las sedes del Monte de Piedad y al que miles de personas acudieron para afrontar una necesidad económica. Piedra de toque recupera esta memoria y convierte temporalmente el espacio en una recreación de las actuales oficinas de El Monte -actual denominación del Monte de Piedad-, con un montaje diseñado en colaboración con el Estudio Gonzalo del Val que recupera sus formas de almacenamiento y presentación de objetos y reproduce incluso sus techos.

 

 

  • NdP Piedra de toque. Cristina Garrido (pdf, 336.87 KB)

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  • Imágenes Piedra de toque. Cristina Garrido (zip, 46.33 MB)

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  • Imágenes Piedra de toque. Cristina Garrido Retrato (zip, 19.91 MB)

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